Problemas urinarios y renales en perros y gatos: dos consultas distintas que a menudo se confunden
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"Mi perro/gato hace pis muchas veces" o "se le escapa la orina" son motivos de consulta muy habituales, pero detrás de esa frase pueden esconderse procesos completamente distintos: desde una infección urinaria puntual hasta un depósito mineral crónico o una incontinencia por otras causas. Diferenciarlos bien es el primer paso para un manejo correcto — y también para saber qué papel puede jugar (o no) un complemento natural en cada caso.
Infecciones urinarias: el papel de los patógenos externos
Buena parte de las consultas por molestias urinarias están originadas por patógenos que acceden desde el exterior hacia las vías urinarias, con mayor predisposición en función de la alimentación y de problemas previos en esa zona. El uso reiterado de determinadas sustancias para eliminar estos patógenos ha generado con el tiempo cierta resistencia, lo que ha impulsado el interés por alternativas complementarias.
En este contexto, el hibisco y el arándano rojo son dos de las plantas más utilizadas en fitoterapia veterinaria para el apoyo de la salud urinaria, con formulaciones ajustadas por especie y peso. Una precaución a tener en cuenta: el arándano no se recomienda de forma concomitante con tratamientos prolongados de warfarina, algo relevante en pacientes cardiópatas bajo anticoagulación.
Depósitos minerales: cuando el problema es de otro tipo
Distinto es el caso de los depósitos de sales minerales en el aparato urinario, un motivo de consulta también muy frecuente y con un manejo nutricional que resulta clave en todos los casos. Aquí entra en juego el rompepiedras (Lepidium latifolium), una planta de uso tradicional para favorecer la eliminación natural de estos residuos minerales.
Un matiz importante en el uso de esta planta: no se aconseja su uso en caso de hipotiroidismo, ya que los glucosinolatos presentes en el Lepidium latifolium pueden ejercer un efecto antitiroideo en el organismo, algo a valorar especialmente en pacientes felinos de edad avanzada, donde la disfunción tiroidea es más prevalente.
Incontinencia: un capítulo aparte
La pérdida involuntaria de orina es otro cuadro distinto, con un origen que puede ser muy variado — desde causas hormonales hasta neurológicas — por lo que un buen diagnóstico diferencial previo es imprescindible antes de plantear cualquier manejo. En perros, un extracto de uva negra combinado con isoflavonas de soja, administrado por la noche para reforzar su efecto durante el descanso, es una de las opciones de apoyo natural utilizadas en este contexto. Su contenido en isoflavonas hace que esté contraindicado en hembras gestantes, y conviene también valorarlo con cautela en pacientes con hipotiroidismo, ya que el consumo mantenido puede incrementar las necesidades de hormona tiroidea.
La importancia de no generalizar
El denominador común de estos tres cuadros es que, aunque todos se presenten como "problema urinario" a ojos del propietario, requieren enfoques diagnósticos y terapéuticos distintos. Un complemento fitoterápico bien elegido puede ser una herramienta valiosa dentro del plan de manejo, pero siempre después de haber identificado correctamente qué proceso hay detrás de los síntomas.
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